Representantes de la Organización de las Naciones Unidas en México destacaron los modelos de atención a mujeres implementados en Jalisco, al considerar que combinan tecnología, presencia territorial y respuesta institucional para prevenir y atender la violencia de género.
Durante una visita al Centro de Reunión y Atención para las Mujeres (CREA), en Guadalajara, la coordinadora residente designada de la ONU en el país, Allegra Baiocchi, señaló que algunas de las estrategias impulsadas por el gobierno estatal pueden servir como referencia para otras regiones de América Latina.
El recorrido se realizó en el contexto de las actividades por el Día Internacional de la Mujer y contó con la participación de la oficial nacional de programas de ONU Mujeres en México, Andrea Cházaro, quienes revisaron de primera mano los mecanismos de atención implementados en la entidad.
Entre los programas presentados destacó Pulso de Vida, una estrategia que incluye dispositivos de alerta, una aplicación móvil, sistemas de videovigilancia y protocolos de reacción coordinada para brindar atención inmediata a mujeres en situación de riesgo.
También se revisaron iniciativas como Ciudades Seguras e Inclusivas, que contempla auditorías de seguridad realizadas por mujeres para detectar zonas de riesgo en espacios públicos —como parques, calles y paradas de transporte— y promover su recuperación.
Otro de los programas expuestos fue Masculinidades No Violentas, orientado a trabajar con hombres mediante acciones comunitarias que buscan prevenir conductas asociadas a la violencia de género y promover la corresponsabilidad en los cuidados.
En el encuentro participaron representantes de organismos del sistema de Naciones Unidas como UNESCO, ONU‑Hábitat, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, ACNUR y UNICEF, quienes conocieron los modelos impulsados por la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres del estado.
De acuerdo con las representantes de la ONU, el enfoque que integra atención institucional con herramientas tecnológicas y trabajo comunitario permite fortalecer la prevención y la respuesta frente a la violencia contra mujeres y niñas.
