Por Rodrigo Rivas
El programa de verificación vehicular como opera actualmente es un fracaso y necesita un rediseño para que cumpla su propósito de reducir la emisión de contaminantes, planteó el académico Hermes Ulises Ramírez Sánchez, integrante del Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara. En una mesa de trabajo realizada por la Comisión Legislativa Especial para el Estudio y Análisis del Programa de Verificación Vehicular, el especialista comentó que el actual esquema tiene una cobertura limitada, padece una baja aceptación social y necesita indicadores para medir cómo ayuda a mejorar la calidad del aire.
“Definitivamente ha sido un fracaso eso no significa que no pueda mejorarse, que no tenga oportunidades para convertirlo precisamente en un instrumento ambiental exitoso no solamente para la Zona Metropolitana, sino para todo el Estado de Jalisco. Hay oportunidad de que mejore sí, si transformamos ese obligar a verificar a una gestión integral donde los indicadores sean menos emisiones, mejor calidad de aire, mayor confianza en la ciudadanía y disminución de las enfermedades. Qué tenemos que hacer, un diagnóstico del programa con tal, un rediseño y una implementación precisamente tomando en cuenta todos esos aspectos”, dijo.
Añadió que el millón 155 mil verificaciones realizadas el año pasado representan apenas 27% de cobertura; precisó que se tendría que medir e informar periódicamente sobre el impacto en la reducción de emisiones, los días con buena calidad aire y estadísticas sobre incidencia de enfermedades generada.
Por su parte, Orlando Montoya Márquez, académico de la Universidad Panamericana, planteó considerar el crecimiento del parque vehicular a nivel estatal e impulsar incentivos positivos para el cumplimiento. En su intervención, René Solinis Noyola, académico, subrayó que el programa debe ser integral basado en decisiones técnicas y no políticas, priorizar los incentivos para la descacharrización de vehículos antiguos que ya no pasarán la verificación, destacó que el programa se debe seguir aplicando con ajustes para que sea más eficiente.
El maestro, Eduardo Santana Castellón, expuso que el programa debe abordarse con una visión de salud pública que van desde enfermedades respiratorias, cardiacas hasta renales. Hay que asegurar que se respeten derechos humanos como el derecho a la vida, a la salud y a un medio ambiente sano, hizo hincapié en que no hay derecho humano a contaminar. Rechazó la posibilidad de que desaparezca el programa y planteó que deben fortalecerse, el académico dijo que es falso que se castigue a los sectores sociales más desprotegidos, comentó que sólo el 7% de los autos viejos contaminantes son presumiblemente de personas con bajos ingresos que los necesitan para trabajar. Advirtió que el sector que menos contamina es el que más enfermedades y efectos negativos de la contaminación padece.
