Terapias de conversión o de identidad de género, son violatorias de los derechos humanos, asegura académico CUCS

Las terapias de conversión o Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual o la Identidad de Género (ECOSIG) son violatorias de derechos humanos, por ello deben ser erradicadas, señalaron académicos del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS). El profesor del Departamento de Psicología Aplicada, Christian Israel Huerta Solano advirtió que estas estrategias pueden poner en riesgo la Salud Mental y la integridad física de las personas.

«Las ECOSIG son violatorias de los derechos humanos y obviamente también violatorias de las condiciones o las situaciones de salud de las personas, sobre todo porque hay coerción, falta de consentimiento, privación ilegal de la libertad. En la mayoría de los casos hay violencia verbal, amenazas, e inclusive se han reportado algunos casos de violaciones masivas, tanto hombres como de mujeres, con el objeto de generar cierta aversión, y en los casos más extremos se ha reportado la aplicación de electroshocks e inclusive exorcismos», explicó.

El experto en psicología agregó que desde 1990, la homosexualidad se eliminó del Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos Mentales, y desde entonces, se comenzó a conmemorar el Día Internacional Contra la Homofobia, Bifobia y Transfobia, el 17 de mayo.

«No son terapias, es importante que no las legitimemos como tales, porque precisamente se corre el riesgo de que muchas personas opten o consideren que es la forma adecuada de llamarlas, son llamadas ECOSIG, que son esfuerzos para tratar de corregir la orientación sexual e identidad de género, se consideran prácticas pseudocientíficas, no son éticas, ni son reconocidas por la comunidad, no son pertenecientes a la medicina, ni a la psicología ni a la psiquiatría», aseveró.

El psicólogo resaltó que no hay evidencia médica ni científica que avale que la orientación sexual se pueda cambiar. Sin embargo, lo que sí está comprobado es que las ECOSIG producen ansiedad, depresión, e ideación suicida, y además, disminuyen el apetito sexual. En algunos países son consideradas tortura.

El 8.4 por ciento de las personas que asisten a las ECOSIG, son más tendientes al suicidio, mientras que el 5.9 son propensos a la depresión, el 3.4 aumentan la recurrencia a drogas ilegales, y el 3.4 por ciento incrementa la relaciones sexuales de riesgo, en las que pueden contraer VIH y algunas otras enfermedades de transmisión sexual.

Por ello, los investigadores del CUCS hicieron un llamado a los diputados locales de Jalisco, a aprobar la prohibición de estas prácticas, que ya tiene años en la congeladora.

Elizabeth Rivera Avelar