• Mar. Feb 27th, 2024

Sobrevivientes del 22 de abril padecen incertidumbre jurídica y emocional por cambios al fideicomiso

Lesionados por las explosiones del 22 de abril aseguran que las condiciones en las que llegan al aniversario número 31 de la tragedia, son una de las peores en la historia de su lucha. Refieren que emocionalmente están al nivel del que estaban el día siguiente de la tragedia, con incertidumbre jurídica y anímica, pues no saben qué pasará con ellos.

Reiteran su rechazo a la modificación de las reglas de operación del fideicomiso, del que 54 afectados reciben una pensión, demandan claridad, transparencia y una mesa de diálogo, para abordar el tema del cambio del parámetro que utilizan para entregarles la pensión, ahora con base en UMAS en lugar de con el salarios mínimos, indicó Sonia Solorzano Romo.

“Sufrimos unas explosiones del 22 de abril nos hicieron víctimas; el día 14 de marzo nos sentimos igual, es como si hubiera vuelto a explotar, aún no entendemos qué pasó en la junta del Comité de ese 14 de marzo. Si estamos dolidos, es como si nos hubieran mandado otra vez al hospital, estamos perdidos, no sabemos qué sigue con nosotros, si estamos emocionalmente inestables porque son 31 años de lucha, donde nuestros cuerpos nos dicen ya basta. Derechos humanos volvemos a lo mismo: escucha unas cuantas voces, pero no nos escuchan a los 54”, expresó.

Los lesionados que reciben la pensión refieren que no aceptan los cambios al convenio con el que opera el fideicomiso, porque sostienen que detrás existe “un manejo amañado” que no garantiza la viabilidad financiera del mismo a futuro.

Los afectados refieren que hasta el momento no tienen certeza de en qué términos quedaron aprobados los cambios al documento de las reglas de operación del fideicomiso, pues nadie les ha entregado el escrito y tampoco tienen certidumbre de que los administradores están aplicando lo que avalaron o algo diferente.

Los lesionados demandan una disculpa pública de quien encabeza la administración pública, por lo que consideran una agresión de sus subordinados y una revictimización a los sobrevivientes de la tragedia ocurrida el miércoles de Semana Santa, de hace más de tres décadas.

Elizabeth Rivera Avelar