Sin espacio para ampliar basurero de «Picachos» con celdas 6 y 7, advierten pobladores de Zapopan

Aunque los gobiernos municipales de Guadalajara y Zapopan acordaron ampliar el basurero de «Picachos», ubicado cerca de la carretera a Colotlán, en el ejido Milpillas, el terreno del relleno sanitario ya no tiene espacio para crear las celdas 6 y 7, por lo que deberán buscar otra solución para los residuos del Área Metropolitana ante el cierre del tiradero «Los Laureles», advierte el habitante de Ixcatán, José Casillas, quien este lunes participó en un recorrido por el punto junto con Aseo Público municipal.

«No tienen dónde construir una celda 6 y la 7, no tienen, la vida útil de este basurero venció en el año 2012, tiraron 11 años más; y que no tienen opción, no tienen a dónde tirar, van a tener que buscar un tiradero alterno, como ya lo están buscando en Ixtlahuacán de los Membrillos, o que prolonguen la vida inútil del basurero de ‘Los Laureles’, porque dicen vida útil, no, es vida inútil; porque no se ha resuelto de fondo el problema de disposición de los residuos sólidos adecuadamente; planteamos lo de la compostera, que es un asunto sencillo».

El poblador de Zapopan alertó a las comunidades cercanas al basurero de «Laureles», en Tonalá y El Salto, que podrían continuar recibiendo los desechos de la ciudad si las autoridades no resuelven el problema de fondo, como sería la reducción de residuos y reaprovechamiento, como la creación de composta con la basura orgánica; también señalan a la ciudadanía de Tala que podría reactivarse el nuevo basurero metropolitano que Caabsa había comenzado a construir en el municipio, hasta que la presión social lo hizo cancelar.

Tras el recorrido por «Picachos», los pobladores advirtieron que hubo espacios del basurero donde no se instaló la geomembrana plástica que marca la norma para evitar la filtración al subsuelo de lixiviados, por lo que exigieron un diálogo con el alcalde de Zapopan, Juan José Frangie, para resolver los pendientes ambientales del relleno sanitario.

También exigen que se concluyan las obras de reparación del daño ambiental, que desde 2009 aprobó el cabildo del Ayuntamiento y que siguen pendientes de ser cumplidas, como la creación de redes de agua potable o la construcción de clínicas, en poblaciones como Huaxtla, La Soledad o San Francisco Ixcatán.

Y pidieron una nueva visita donde estén presentes autoridades ambientales con atribuciones para sancionar irregularidades tanto en «Picachos», como en el basurero privado colindante «Hasar’s», como las procuradurías federal y estatal de Protección al Ambiente.

Los autodenominados Pueblos de la Barranca del río Santiago, comunidades rurales del norte de Zapopan, tienen desde los años noventa una lucha contra los basureros instalados en la zona, pues han contaminado históricamente los arroyos y ríos de los que se abastecen poblaciones, y que usan en la agricultura y ganadería.

José Toral