El arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, cuestionó la falta de una estrategia preventiva por parte de las autoridades estatales y municipales para evitar los daños registrados el sábado en el Centro Histórico, durante una manifestación de jóvenes de la llamada Generación Z que derivó en actos vandálicos cometidos por grupos de choque.
Luego de la misa de mediodía, el prelado recordó que, tras movilizaciones anteriores en las que la Catedral Metropolitana resultó afectada, las autoridades se habían comprometido a reforzar la protección del edificio patrimonial. Sin embargo, señaló que nuevamente se registraron pintas en uno de los costados del recinto.
“Ya habíamos quedado que se tomarían medidas necesarias. Extraña que no cuenten con una logística o un grupo de inteligencia para ubicar de dónde proceden esos grupos que se infiltran en manifestaciones pacíficas y vienen con el objetivo preciso de hacer daño”.
Robles Ortega sostuvo que el derecho a la manifestación pública debe garantizarse plenamente, pero las autoridades deben actuar para impedir la intervención de células que aprovechan las marchas para provocar destrozos. “Eso ya se sabe que va a suceder, no solo en Guadalajara. Por eso sorprende que no se tomen medidas preventivas”, dijo.
Resguardo de feligreses durante los disturbios
En el momento de la protesta, dentro de la Catedral se celebraban dos bodas y una ceremonia de quince años. De acuerdo con el arzobispo, se optó por cerrar las puertas y habilitar la salida hacia la calle Liceo para evitar riesgos a quienes se encontraban en los servicios religiosos.
Aunque los daños fueron menores que en otras ocasiones, Robles lamentó que el recinto vuelva a verse afectado pese a las promesas de reforzar la vigilancia en la zona.
Adolescentes vulnerables ante manipulación
El arzobispo también advirtió que adolescentes y jóvenes son especialmente vulnerables a ser manipulados tanto por grupos violentos que se infiltran en protestas como por organizaciones criminales.
“Los adolescentes tienen energía e impulso, pero muchas veces no tienen el respaldo de la educación o de la defensa de su integridad. Son presa fácil de iniciativas de la maldad o del crimen organizado”, señaló.
Puso como ejemplo el caso reciente de un joven de 17 años acusado de asesinar al presidente municipal de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo.
“Para cometer un crimen así es porque estaba reclutado y preparado. Los padres tienen un papel importante en la formación de sus hijos, pero las autoridades también deben prevenir”.
Llamado a frenar la violencia infiltrada
Robles reiteró que la violencia no debe normalizarse ni permitirse en las protestas, independientemente del tema o convocatoria. Respecto a los hechos del sábado, señaló que, según le informaron, entre las 47 personas detenidas había al menos un individuo que portaba un arma de fuego.
Sobre la violencia contra sacerdotes registrada en otras entidades, el arzobispo dijo no tener elementos para considerar que exista una agresión sistemática contra el clero. Explicó que muchas agresiones ocurren en contextos donde los sacerdotes se mueven entre comunidades con conflictos o intereses opuestos, lo que los expone sin que necesariamente sean el objetivo central.
“Yo no creo que haya una mira deliberada contra los sacerdotes. A veces, por falta de prudencia o de conocimiento del entorno, quedan en medio de conflictos ajenos”, puntualizó.
