Admite el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega que el Padre José Dolores Aguayo González conocido como Padre Lolo se equivocó y fue imprudente al mantener correspondencia con el hijo de Nemesio Oceguera, sin embargo, permanece en sus actividades habituales sin consecuencias.
“Que el tema de la imprudencia o de la inexperiencia de un sacerdote, que quiso actuar de buena voluntad, pero, como decimos como decimos en el argot normal, la regó, pero abramos el horizonte y démonos cuenta de que hay que dar respuesta a todas las madres buscadoras, hay que dar cuenta a todos los retenes que tiene mucha gente que pasar, a todas las cuotas que tienen que pagar en su pequeño comercio, en su pequeña empresa.”
En entrevista posterior a la misa dominical en la Catedral Metropolitana, Robles Ortega relató cómo el domingo pasado tuvieron que ser suspendidas la mayoría de las misas ante los ataques del crimen organizado, y pidió que el gobierno federal informe sobre la estrategia para terminar de una vez por todas con estos cárteles que han hecho tanto daño al país.
“A las autoridades a tomar conciencia del problema tan grave. No se resolvió con la muerte de esta persona, no se resolvió. La estructura está hecha y se manifestó perfectamente hace ocho días. ¿Hasta dónde ha permeado esa estructura?, y no se acaba porque murió él. Entonces, como que hay que pedirles a las autoridades que nos hagan conocer su plan, cuál es el plan para desarticular poco a poco, pero definitivamente, la penetración del crimen organizado en todos los niveles de gobierno.”
El prelado tapatío insistió en que es mucho más grave la realidad que vive México en cada una de sus regiones donde el crimen organizado prácticamente se ha apoderado de todo, que el actuar de un sacerdote que fue imprudente e inocente al creer que podría intervenir para que un narcotraficante renuncie a esas actividades.
Incluso relató que los sacerdotes no les pueden negar atenciones pastorales a los delincuentes, desde misas, entierros, confesiones, porque su responsabilidad es dar orientación espiritual a todas las personas por igual.
