La rapera Nicki Minaj sorprendió al proclamarse públicamente como la “fan número uno” del presidente Donald Trump durante un evento político realizado en Washington DC, donde ambos coincidieron en la promoción de un programa de inversión para niños. Su aparición generó de inmediato reacciones encontradas y reavivó el debate sobre la relación entre celebridades y política en 2026.
Durante su discurso, Minaj expresó un respaldo firme a Trump y a su agenda, asegurando que las críticas no la detendrán. También destacó la importancia de impulsar la educación financiera desde edades tempranas y compartió en redes sociales su interés en apoyar iniciativas que beneficien a las futuras generaciones, incluso con aportaciones económicas significativas.
El posicionamiento de la artista ha dividido tanto a la industria musical como a sus seguidores. Mientras algunos defienden su derecho a expresar libremente su postura política, otros consideran que su apoyo a Trump podría afectar su imagen y legado. La controversia confirma que la figura de Nicki Minaj sigue siendo tan influyente como polarizante.
