El reconocido director Emilio Maillé regresa con La noche eterna del Baby’O, un documental que revive la historia y el espíritu de una de las discotecas más icónicas de México, entrelazándola con el contexto social, político y emocional del puerto de Acapulco. La película, que tuvo su premiere en el Festival Internacional de Cine de Morelia, marca uno de los acercamientos más íntimos y profundos que se han hecho sobre este legendario lugar fundado hace casi 50 años.
Un director explorando un mundo que no era suyo
Desde el inicio, Maillé aclara que su interés por dirigir el proyecto no surgió de la nostalgia ni de la experiencia personal, sino de la curiosidad. “A mí me gusta hacer cosas que no conozco… está bien hablar de lo que a uno le gusta, pero en ese salto al vacío de universos diferentes yo me siento muy cómodo”, comenta. Confiesa que jamás había entrado al Baby’O antes de aceptar el reto: “Yo no había ido nunca al Baby-On… por eso me llamaba la atención”.
Este desconocimiento se convirtió en motor creativo: el documentalista buscó entender la energía del lugar desde cero, del mismo modo en que investigó Medellín para su película Rosario Tijeras. “Esa posición de ser un observador de algo que es extranjero a mí, pero que tengo que entender y hacer lo mío, es una situación en la que me siento cómodo”, afirma.
El Baby’O y Acapulco: una historia entrelazada
Aunque el avance promocional insinúa glamour y farándula, la película aborda un panorama más complejo: la relación entre la discoteca y la historia reciente de Acapulco.
“No es un documental del Baby-O nada más, no es un documental sobre Acapulco, es un documental de los dos”, explica Maillé.
El director no evade los temas difíciles, como la violencia o las crisis que han marcado al puerto:
“No puedes cerrar los ojos frente a ciertas cosas… esos fenómenos de violencia impactaron también al Baby-O, eran parte de la historia”.
Reconstruir un lugar sin archivo visual
Una de las sorpresas del proceso fue descubrir que prácticamente no existen registros de la vida al interior del Baby’O. “En general hay pocos archivos de las discotecas porque son espacios cerrados… hay poco material”, señala. Ante esa ausencia, las entrevistas con personalidades como Verónica Castro, Emmanuel, Mijares y Sofía Castro se convirtieron en una forma de reconstrucción emocional.
“Son archivos hablados… cuando Verónica Castro cuenta las cosas, nos podemos imaginar cómo era lo que sucedía ahí”.
El director incluso describe su conversación con Verónica Castro como uno de los momentos más memorables del rodaje:
“Fue fantástica… tiene un garbo y una picardía que yo no conocía”.
El Baby’O como símbolo generacional
Maillé también explora la permanencia intergeneracional del lugar, que cumplirá 50 años el próximo año.
“Hoy mucha de la clientela del Baby-O son nietos de quienes fueron en los primeros años”, señala.
Su arquitectura, su música y su atmósfera han resistido el paso del tiempo, convirtiéndose en un verdadero túnel generacional.
Otis y la resiliencia de Acapulco
El proceso de edición dio un giro inesperado con la llegada del huracán Otis.
Aunque el Baby’O sufrió daños menores, Acapulco quedó devastado. Para el equipo, detener el cierre del documental fue una decisión inmediata.
“Dijimos: este documental no lo podemos terminar así, tenemos que regresar a Acapulco y retomar a nuestros personajes”, recuerda.
Ese regreso dio al proyecto una nueva dimensión:
“Hay una resiliencia acapulqueña que finalmente es una resiliencia mexicana… este documental también retrata un país”.
El próximo proyecto de Maillé
Tras el estreno, el director ya prepara el lanzamiento de Niños Héroes, su siguiente documental, que también dialoga con este proyecto. Curiosamente, tanto el Baby’O como el Heroico Colegio Militar cumplen 50 años en 2026.
“Es también el retrato de una franja de la juventud mexicana, totalmente diferente… era adentrarme en un mundo que no conocía”, adelanta.
La noche eterna del Baby’O llega a salas este jueves, ofreciendo al público la oportunidad de entrar —quizá por primera vez— al interior de uno de los recintos nocturnos más emblemáticos del país.
