Inundaciones en la ZMG se deben al crecimiento urbano desordenado, asegura experto

Foto: Debate

Las graves inundaciones que han ocurrido en la zona metropolitana, en específico en 17 colonias de Zapopan, tienen un origen multifactorial que va desde un desarrollo urbano desordenado, el cambio climático, la basura y las omisiones gubernamentales, indicó el arquitecto urbanista de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), Alfredo Ambriz quien dijo que además de buscar autoridades responsables por autorizar construcciones, es urgente revisar posibles erosiones en áreas verdes que generaron arrastres de lodo y maleza.

“Es un tema que tendrá que investigarse, es un tema de investigación muy interesante, ¿por qué se da ese nivel de erosión que antes no se daba?, sospecho, y sin tener información precisa del caso, que también tiene que ver con la deforestación, la misma deforestación que también a veces se propicia por el desarrollo inmobiliario, entonces, cuando los suelos no están estables, una tormenta fuerte pues sí provoca una erosión pero de corto plazo, una erosión instantánea. También habría que ver si esos cerros tienen ocupaciones similares que recibieron primero, despejarlos de esa cubierta vegetal que pudiera propiciar una mayor estabilidad y que no se deja arrasar por un episodio intenso como el que pasó tres días.”

El especialista de la UAG advirtió que sería muy grave que por la voracidad inmobiliaria, se hayan deforestado cerros y terrenos en la cercanía del bosque, lo que debilitó el terreno, y con tres días de intensa lluvia generó este desastre en cientos de casas.

Afirmó que es indispensable la prevención, con proyectos de infraestructura que almacenen el agua pluvial, que la filtre y la aproveche.

También deben pensarse en acciones correctivas de mitigación, aunque admite que esto sería caro y pocos gobiernos están dispuestos a invertir cientos de millones de pesos en obras complejas y costosas.

Finalmente, el académico dijo que es necesario que todos asumamos la parte que nos toca, que las autoridades dejen de autorizar desarrollos inmobiliarios en lugares riesgosos, que las empresas constructoras dejen un poco de lado sus ambiciones económicas, y que los habitantes ya no tiremos basura que taponea las bocas de tormenta.

Haremy Reyes