Por Haremy Reyes
A partir de ahora, 600 familias que suelen gastar hasta nueve mil pesos mensuales en el tratamiento de diabetes tipo 1 en sus niñas o niños tienen acceso a atención integral con el programa Somos Uno y Vamos a estar bien, que incluye un equipo para medir la glucosa y seguimiento médico especializado, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro dijo que de lo que se trata es garantizarles una buena calidad de vida.
“No se van a tener que picar, con esto se mide automáticamente digitalmente la glucosa, se les entrega insulina de primera calidad, y regreso al tema de los papás. Cuando les dan una noticia a un papá o una mamá de que su hija o su hijo tiene una mamá de que su hija o su hijo tiene diabetes tipo uno y la situación económica del país es complicada y se trabaja todos los días para la manutención y no tenga seguridad social, y le digan tienes que pagar nueve mil pesos mensuales de tratamiento, ¿pues cómo?”
En Jalisco, cada año se diagnostican alrededor de 530 nuevos casos de diabetes tipo 1 en menores de entre nueve y 16 años, y se estima que entre mil 700 y mil 800 personas de este grupo no cuentan con seguridad social, según la Secretaría de Salud estatal.
Aunque las autoridades resaltaron que Jalisco es el único estado con una ley y un registro estatal para pacientes menores de 23 años con esta condición, con dos mil 447 personas inscritas, familias y colectivos coinciden en que el reto no termina con la entrega de insumos: mantener la cobertura, garantizar el acceso equitativo y reforzar la educación en salud serán claves para que estas niñas, niños y jóvenes puedan desarrollarse plenamente.
El programa está dirigido a niñas, niños y jóvenes menores de 23 años sin seguridad social, quienes además de medicamentos reciben atención de pediatras, endocrinólogos, nutriólogos, psicólogos, personal de enfermería y activadores físicos.
Para Jacqueline Elizabeth Padilla, una de las beneficiarias, el apoyo significa mucho más que un ahorro económico. “Me enseñan cómo cuidarme y lo más importante, aprendí que vivir con diabetes no me impide soñar, ni correr, ni ser feliz. Gracias al programa tengo mi insulina, sensores que me ayudan a saber cómo está mi glucosa y médicos que me cuidan y me escuchan con paciencia”, relató.
