El 30% de las niñas, niños y adolescentes en Jalisco presenta cuadros de ansiedad, miedo y depresión, ante el regreso a clases presenciales: SALME

Foto: Mientras Tanto En México

Después de casi 16 meses de encierro por la pandemia de Covid-19, hasta el 30 por ciento de las niñas, niños y adolescentes de Jalisco presentan cuadros de ansiedad, miedo y depresión, ante el regreso a las aulas en el mes de agosto, advirtió el psiquiatra infantil del Instituto Jalisciense de Salud Mental, Israel Itzaman Jiménez Navarro, quien admitió que no hay capacidad en el sector público para atender un problema de este tamaño.

“Hace mucho tiempo que el sistema, particularmente en salud mental, emocional, conductual, infantil, no tiene, ni siquiera en los países del primer mundo, ni en México, bueno en Jalisco, siendo que es el segundo estado con más niños en el país, después del Estado de México, no cuenta con un hospital psiquiátrico infantil. Desde el punto de vista de la Secretaría de Salud se intenta, y creo que esta va a ser otra oportunidad para que no se necesite precisamente un psiquiatra infantil en cada escuela, sino poner a trabajar en realidad las redes de networking, entre maestros, los padres…”

Fomentan la construcción de redes de apoyo

Para ayudar a los menores de edad que han enfrentado tantos cambios debido a la emergencia sanitaria de Covid-19, primero al dejar de acudir a las escuelas, ahora con el regreso y el miedo a la pandemia, los padres de familia, maestros y especialistas deben construir redes de apoyo, establecer estímulos positivos y explicarles con claridad que las clases ya no serán como las recordaban, es la recomendación del psiquiatra infantil del Instituto Jalisciense de Salud Mental, Israel Itzaman Jiménez Navarro.

“La violencia intrafamiliar se triplicó, o sea, estos niños que van a regresar a clases de verdad son héroes. Quizás la parte de mayor incertidumbre, inquietante, son las consecuencias de lo que estamos haciendo en este momento como sociedad, como padres; la factura de nuestro actuar la veremos reflejada cuando el niño esté terminando de madurar, como a los 21, 25 años, hay que recordar que por lo menos cada año el 50 por ciento de los menores de 18 años cumplen criterios para un trastorno psiquiátrico infantil o de la adolescencia, y que de ese 50 por ciento, casi en el 20 por ciento o un poco más, la discapacidad que se generó fue severa.”

Por ello, el especialista hizo un llamado a tomarse muy en serio la salud emocional de los menores de edad, con acciones desde los hogares, mensajes positivos en lugar de críticas, hacer cosas que les gusten como juegos, algunas salidas, cocinar para ellos, y hacerlos sentir que son importantes y valiosos.

Jiménez Navarro agregó que lo que sí fue de utilidad en medio de la pandemia es que ayudó a detectar trastornos, por ejemplo, el típico niño que se distraía o perdía interés en las clases cuando el resto sí participaba, generando la posibilidad de detectar muy a tiempo un déficit de atención y atenderlo.

Haremy Reyes