Edgar Ramírez encontró en el cine una forma simbólica de regresar a Venezuela sin pisar su territorio. El actor venezolano, que ya no pudo volver a su país por sus posturas políticas, participó como productor en Aún es de noche en Caracas, una cinta filmada en la Ciudad de México que recrea el colapso social y humano vivido en su nación natal.
La película, un thriller basado en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, fue rodada en colonias capitalinas como Anzures, donde calles mexicanas se transformaron en Caracas. Para Ramírez, el proyecto fue también un reencuentro emocional, al integrar como extras a venezolanos radicados en México y narrar una historia de supervivencia marcada por la represión, la escasez y la pérdida de libertades.
El actor, quien salió de Venezuela en 2017 y forma parte del éxodo de millones de ciudadanos, asegura que no eligió irse, sino que simplemente ya no pudo regresar. Hoy, desde el exterior, insiste en la necesidad de una transición democrática y la liberación de presos políticos, mientras mantiene la esperanza de volver algún día a un país donde —dice— el cine ya no tenga que suplir la realidad. Aún es de noche en Caracas llegá a las salas de cine este 5 de febrero, bajo el sello de Cinépolis Distribución con estreno programado en toda la República mexicana y en otros países de América Latina.
