Por Rodrigo Rivas
Señalar que las inundaciones en el Área Metropolitana de Guadalajara son producto de la basura o de lluvias atípicas es una explicación simplista que no aborda la problemática completa, sostuvo el académico, Luis Valdivia Ornelas, subrayó que el crecimiento urbano desordenado, aumento de escurrimientos y eliminación de zonas de infiltración generan el incremento de las inundaciones y que cada vez sean más riesgosas.
“No es la lluvia atípica, tampoco es la basura, la basura puede ser en las primeras inundaciones; tiene que ver con el cambio de uso de suelo que altera las condiciones del ciclo del agua. Con el revestimiento de la ciudad y la construcción de calles, casas, centros comerciales, estacionamientos, naves industriales; se transformó radicalmente las condiciones del ciclo del agua, ahora en vez de infiltrarse el 60% se escurre el 60%; con una infraestructura hidráulica rezagada y con un crecimiento urbano desordenado”, dijo.
Añadió que las inundaciones en Guadalajara empezaron a registrarse inundaciones urbanas desde inicios del Siglo XX con el entubamiento del río San Juan de Dios y la construcción de colectores para modificar causes naturales. Refirió que a partir del año 2000 incrementaron las inundaciones como resultado del crecimiento urbano desordenado.
Al participar en la rueda de prensa de Morena Jalisco, el académico recordó que han documentado 670 zonas con inundaciones recurrentes, 200 consideradas peligrosas, incluidos los 28 pasos a desnivel. Además de zonas bajas como El Dean, márgenes de canales como Patria o Malecón, canal de las pintas. Destacó que se puede hacer un modelo de intervención para aminorar el problema a medio y largo plazo, aclaró que es un asunto que no se resuelve de un día para otro.
El arquitecto, Jorge Fernández Acosta, esbozo una propuesta de intervención para reducir las inundaciones, explicó las acciones deben enfocarse en generar la infiltración en zonas altas y reducir los escurrimientos; refirió como puntos prioritarios a intervenir son el Arroyo Hondo, Arroyo Seco y Arroyo Osorio.
