La inteligencia artificial requiere regulación no solamente por sus posibles usos indebidos, sino también para establecer límites sobre los intereses de quienes desarrollan y promueven estas tecnologías, consideró el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal José Francisco Robles Ortega.
Señaló que se trata de una tecnología que llegó para quedarse y que puede representar beneficios importantes, particularmente en áreas como la salud y el conocimiento, pero también implica riesgos que hacen necesaria una regulación.
“Todos experimentamos la necesidad de una regulación. Desde luego que, una regulación ética”.
Robles Ortega consideró que también deben establecerse mecanismos para regular otros aspectos relacionados con los intereses que existen detrás del desarrollo y promoción de las herramientas de inteligencia artificial.
“Estamos, por así decir, en pañales en esa reglamentación o control de ese instrumento tan útil, tan importante”.
Advirtió que, además de sus aplicaciones positivas, la inteligencia artificial puede ser utilizada con fines que representen riesgos para las personas.
“También tan riesgosos en cuanto que pueden ser utilizados para la violencia, la destrucción, física y moral de las personas”.
Por ello, consideró necesaria una regulación que permita establecer controles sobre esta tecnología y confió en que los organismos responsables de este tema puedan avanzar en esa tarea.
