Aumenta 400% el número llamadas de auxilio a línea de intervención en crisis

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Las llamadas de solicitud de ayuda a línea de intervención en crisis, al número 075, entre ellas las que tienen que ver con la ideación suicida, aumentaron 400 por ciento durante el periodo de epidemia de Covid-19, informó el director del Instituto Jalisciense de Salud Mental, de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), Francisco Javier Ramírez Barreto.

«En donde nosotros desde un inicio con este reforzamiento de esta línea de intervención, lo que hicimos fue empezar a monitorear cómo era el comportamiento de los trastornos emocionales debido a la pandemia, de tal forma que al día de hoy por ejemplo, llevamos ya casi 400 por ciento de incremento de las llamadas, de lo que pudiéramos tener el año pasado», expresó.

El especialista reveló que otras razones de las llamadas que piden apoyo psicológico son: ansiedad, estrés generado por la enfermedad, depresión, problemas familiares, conflictos de pareja y trastornos derivados del consumo de sustancias.

El psicólogo recordó que existe una estrategia estatal denominada “Acércate y Hablemos”, con la que se trata de concientizar a la población sobre la importancia de hablar sobre este tema.

“Las redes desempeñan un papel importante de comunicación de jóvenes y ya también de adultos; y queremos mostrarles, a través de éstas, que no pasa nada si nos acercamos y hablamos”, puntualizó Ramírez Barreto.

Este jueves 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. En México, mueren casi 18 personas por día a causa del suicidio, siendo el grupo de edad de mayor incidencia el de los 20 a 24 años. En el mundo se registra una muerte por esta causa, cada 40 segundos.

Un grupo de especialistas participó en el webinar “Acércate y Hablemos: La prevención del suicidio en tiempos de pandemia”. El Coordinador Nacional de la Capacitación mhGAP, de la Secretaría de Salud federal, José Javier Mendoza Velázquez, explicó que ante la llegada del COVID-19, surgió la necesidad de hablar del internet y de los riesgos, así como las ventajas que representa.

“Es la oportunidad para quienes nos dedicamos a la salud mental, el poder ver a través de esa ventana. La gente que busca en internet sobre el suicidio, encuentra entre 30 y 50 por ciento de páginas pro suicidas, y esto se convierte en una situación de alto riesgo; sin embargo, lejos de temerle al internet, tenemos que utilizar estas herramientas y generar oportunidades de capacitación, atención y prevención. La tecnología tiene que servir a la vida”, declaró.

José Javier Mendoza señaló que 50 por ciento de las personas que cometieron actos suicidas, lo comunicaron antes, se lo comentaron a otro igual, ya sea a través de redes sociales o por otro medio, y muchas veces el que está del otro lado no sabe cómo actuar.

El profesor investigador del Departamento de Clínicas de Salud Mental de la UdeG, Héctor Rubén Bravo Andrade, manifestó que durante la pandemia las redes sociales son un factor de riesgo, pero también de protección.

“En una investigación que hicimos con adolescentes, éstos reconocían que un factor de riesgo es la presión en redes sociales, especialmente de estereotipos, de cómo deberían ser”, expresó.

Subrayó que en los estudios sobre suicidio han establecido diferentes etapas; una de éstas es la idea que emerge y pueden compartirse mensajes atípicos, como «qué pasaría si yo no viviera», después, estas ideas se instalan, se hacen recurrentes y pasan a la ideación suicida, para posteriormente ir a la planeación.

“Esta época de confinamiento lo hace más complejo, han subido los indicadores de depresión, de problemas familiares. Se ha reportado incremento de violencia en familia, y los factores de riesgo son variados; cuando se juntan cinco o seis, se ponen en estado de vulnerabilidad, e incrementa el riesgo de suicidio. El suicidio no es un acto de cobardía, ni de valentía, es una forma de resolver una cuestión que parece insoportable y para la cual no se han encontrado las herramientas para salir adelante”, comentó.

Héctor Rubén Bravo destacó como señales de alarma los cambios de comportamiento, aislamiento, la depresión, la desesperanza, las alteraciones en conductas de alimentación y sueño.

Elizabeth Rivera Avelar