Apoyan a continuar con estudios a niñez trabajadora del Centro de Guadalajara

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Bere todavía no sabe si quiere ser abogada, médica o estilista, lo que tiene seguro es que utilizará los conocimientos de sus estudios para ayudar a la gente. Bere tiene 13 años, estudia y trabaja. Para apoyar económicamente a su familia, después de salir de clases de primero de secundaria, ayuda en el puesto ambulante de su madre en el Centro de Guadalajara. Bere labora con gusto, desde que era muy pequeña e incluso desde antes, cuando estaba en el vientre de su mamá.
“Mi mamá tiene un puesto afuera de Palacio Federal, es comerciante y le ayudo, mi mamá vende frituras, refrescos y botanas, le ayudo en que a veces mi mamá se va a mandados y yo me quedo ahí atendiendo, o a veces yo voy a hacer los mandados… mi mama dice que desde que estaba embarazada de mí, yo ya trabajaba ahí”.
Bere es una de las 120 niñas, niños y adolescentes trabajadores que participan en el Colectivo Pro Derechos de la Niñez (Codeni), una asociación donde reciben acompañamiento psicológico y educativo para no dejar la escuela, explica la Coordinadora de Comunicación de Codeni, Amanda Cabrera.
“Son niños y adolescentes trabajadores o vinculados al trabajo informal en la zona Centro de Guadalajara, sus familias son vendedores de papas, de dulces, boleros, limpiaparabrisas, con ocupaciones entre ambulantes, informales y semi informales; y el trabajo que hacemos aquí en Codeni es brindarles un acompañamiento, particularmente educativo, también psicológico con seguimientos individuales, familiares y escolares, y acompañarles en un proceso de largo plazo en el que ellos formen un proyecto de vida digno y que eventualmente les permita superar las condiciones de vulnerabilidad que están vinculadas a su trabajo en las calles”.
Los menores de edad que participan en Codeni, como Bere, trabajan con gusto para apoyar económicamente a sus familias, un aspecto que es fundamental para marcar la diferencia entre el trabajo infantil y la explotación, explica la integrante de Codeni, Amanda Cabrera.
“Nosotros consideramos que existe explotación cuando es un trabajo que ellos no desean hacer, que son jornadas laborales que no les permiten llevar a cabo sus estudios, entre sus otras actividades recreativas, de descanso, que forman parte de sus derechos, cuando sus jornadas también son nocturnas y que no cuentan con una remuneración económica; si bien, muchos de los niños que participan, lo hacen por un apoyo a sus familias y no cuentan tal vez con un salario, se consideraría explotación cuando ellos no quieren hacer esta participación o se les promete una cantidad económica que nunca llega”.
Entre los problemas más apremiantes por atender entre la niñez, es contrarrestar la captación por parte de la delincuencia organizada, especialmente en zonas de marginación donde vive la mayoría de los menores trabajadores que atiende Codeni.
“La captación que está surgiendo de niños y adolescentes por parte del crimen organizado, es una situación recurrente, es real, lo vemos con nuestra población, particularmente en zonas como el Cerro del Cuatro, que está totalmente secuestrada en cuanto a la vida de las personas en ese sentido”.
Aunque la asociación hace acompañamiento para que los menores no estén solos en casa, sino con sus familias o haciendo la tarea en las instalaciones de Codeni, Amanda Cabrera reconoce que es insuficiente.
“A nosotros obviamente no nos corresponde abordar directamente, pero sí tratamos de hacer justo este acompañamiento, que no estén solos en ese escenario, los niños y adolescentes que participan con nosotros; aquí en Codeni lo hemos observado más durante los últimos dos o tres años, cómo ha incrementado de manera exhorbitante”.
Para Amanda Cabrera, otro problema que persiste entre menores trabajadores es la desigualdad de oportunidades para las niñas, especialmente por roles de género que les imponen a ellas los trabajos de cuidados y eso les dificulta seguir con sus estudios.
“Este sesgo de género que en muchas ocasiones sí es representativo, es mayor porcentaje, aproximadamente 12.7 por ciento de niñas que no estudian ni trabajan, en comparación a un 10 por ciento de niños, digamos que sí hay todavía esta falta de equidad en cuanto a su acceso a la educación; existen distintas razones culturales, pero podríamos deducir que tal vez tiene que ver el tema del embarazo infantil, y este tipo de machismos existentes, roles de género socialmente ya aceptados, en los que muchas veces las niñas tienen que quedarse al cuidado de hermanos más pequeños o de las labores del hogar y esto les impide, en muchas ocasiones, continuar con sus estudios”.
De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia, en Jalisco hay 220 mil niños, de entre 5 y 17 años, que trabajan.
Puedes descargar la entrevista completa con Bere, niña trabajadora integrante de Codeni, o escucharla a continuación:
También puedes escuchar la información completa que comparte la Coordinadora de Comunicación de Codeni, Amanda Cabrera: