Apostar por la gestión comunitaria de residuos y los retos ante el modelo actual que genera miles de toneladas de materiales que termina en basureros, fueron algunos de los puntos analizaros en un foro realizado en el Congreso de Jalisco sobre las reformas pendientes a la Ley de Gestión Integral de los Residuos y al Código Urbano. Alexis de Aldecoa Morales; de la asociación civil Reverdece, destacó que la mala gestión de residuos va de la mano con la crisis del agua que vive el Área Metropolitana de Guadalajara.
“Lo que debe estar en el centro de la toma de decisiones es la comunidad, la organización territorial, las cooperativas, son estos instrumentos los que van a ayudar a poder tener una transformación de raíz. Que una planta de compostaje puede costar 10 millones de pesos puede tratar hasta 100 toneladas de residuos al día, si lo comparamos con la inversión que se hizo para el Fifa Fan Festival pues podríamos estar hablando que Jalisco tendría tener 20 centros de compostaje más”, dijo.
En su intervención, Erasmo Cruz Orozco del Colectivo Ecologista, planteó la necesidad de trabajar con sectores productivos como los restaurantes y cambiar esquemas de gestión de residuos. También puntualizó como meta la reducción gases como el metano y el manejo de residuos orgánicos, cuestionó la Ley de Economía Circular federal y que se consideren modelos de incineración o donde se requiere que haya producción de basura para que sea económica rentable. En su intervención, Adán Chávez de la Asamblea de Pueblos, consideró que la generación de residuos está fuera de control y que las aproximadamente 65 mil toneladas que se generan al día en Jalisco contaminan pueblos y regiones.
Sobre el tema, la diputada Mariana Casillas Guerreo, impulsora de la reforma, advirtió que el modelo actual desperdicia materiales que se podrían reutilizar y además contaminan. Recordó que la propuesta considera la separación obligatoria desde los hogares, comercios e industrias, con días de recolección diferenciada a cargo de los municipios. Los materiales tendrían que clasificarse en orgánicos, reciclables, materiales de difícil aprovechamiento. Deberán habilitarse plantas de compostaje y de biodigestión en los municipios. Además, se tendría que habilitar un sistema estatal de información para saber cuánto genera cada municipio, cuánto se está reciclando, cuánto se recupera y el destino final de residuos ya no reutilizados. El proyecto de reformas a la Ley de Gestión Integral de los Residuos y al Código Urbano está pendiente de dictaminarse en comisiones del Congreso estatal.
