Alumnos de educación básica consumen 550 calorías en la escuela, esto contribuirá a que uno de cada dos tenga diabetes

Foto: Cuartoscuro

El consumo promedio de 550 calorías de niñas y niños en un solo día de jornada escolar contribuye a que, uno de cada dos niños nacidos en el país vivirá con diabetes en la edad adulta, por ello, el Poder del Consumidor, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), y la Coalición ContraPESO, demandaron a los legisladores con urgencia de realizar acciones para detener «la otra pandemia» y transformar las escuelas que promueven la obesidad, en espacios de protección y bienestar a la niñez, empezando con la aprobación a las reformas a la Ley General de Educación, indicó Alejando Calvillo, director
general del Poder del Consumidor.

«Hay que recordar que el año pasado murieron alrededor de 150 mil personas, no por Covid, sino por diabetes y por Covid, que tenían diabetes murieron 45 mil personas, es decir, personas que no hubieran muerto seguramente, si no hubieran tenido diabetes. En total alrededor de cerca de 200 mil personas, muy cercano al dato total de muertes por Covid ese año, al dato oficial», manifestó.

Alejandro Calvillo recordó que organismos internacionales han emitido recomendaciones al gobierno mexicano para que se legisle los entornos escolares de forma eficaz y libre de conflicto de interés, como una prioridad de política pública, las organizaciones de la sociedad civil que promueven esta iniciativa hicieron un llamado al Poder Legislativo, especialmente a la Comisión de Educación, para evitar bloqueos y aprobar la iniciativa de reforma a la Ley General de Educación en materia de entornos escolares saludables, a favor de la infancia de México.

A un mes de haber iniciado el ciclo escolar 2022/2023, más de 25 millones de estudiantes regresaron a entornos escolares que promueven malnutrición y enfermedades.

Las organizaciones recordaron que en 2016, el gobierno mexicano declaró emergencias epidemiológicas por obesidad y diabetes, situación alarmante no sólo por la enfermedad y muerte prematura, sino también por el impacto económico que representan. Atender la epidemia de obesidad equivale al 5.3% del PIB anual (gasto superior al presupuesto asignado a instituciones como IMSS e ISSSTE), situación catastrófica e insostenible para el sector salud.

Destacaron que actualmente, en México 4 millones de niñas y niños en edad escolar viven con sobrepeso y obesidad, y de no tomar medidas urgentes, 1 de cada 2 desarrollará diabetes a lo largo de su vida.

Los integrantes de esas asociaciones sostienen que las escuelas forman parte de este problema de salud pública, ya que en un día de jornada escolar se consumen más de 550 calorías provenientes de productos ultraprocesados, que se relacionan con daños profundos en el aprendizaje y la salud. Además, la prevalencia de obesidad infantil aumenta casi 50% al finalizar la educación primaria.5

Los conferencistas resaltaron que un estudio realizado en junio del 2022 en 77 escuelas primarias de la Ciudad de México encontró que, aún en el alarmante contexto de la pandemia por coronavirus, las escuelas continúan promoviendo ambientes no saludables, concluyendo que 9 de cada 10 incumplen con la regulación vigente de alimentos y bebidas, porque: 73% vendían comida rápida, 75% botanas dulces, 67% botanas saladas y 40% bebidas azucaradas, incluyendo refrescos. 90% tenían venta ambulante de comida chatarra afuera de los planteles (77% tenían de 1 a 6 puestos), 76% no contaban con acceso a agua potable para consumo.

Hubo un acceso limitado a alimentos saludables como verduras, frutas, cereales integrales y semillas.

La coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable de El Poder del Consumidor, Liliana Bahena, declaró que “desde el 2010, se creó una regulación de alimentos y bebidas en escuelas, sin embargo su diseño fue intervenido por la industria alimentaria, logrando que fuera más permisiva con los productos ultraprocesados. Desde entonces, la regulación, al parecer diseñada intencionalmente con profundos vacíos en el diseño, implementación y vigilancia, no se aplica. Durante todo este tiempo, las escuelas se han consolidado como ambientes obesogénicos, motivo por el cual su transformación necesita de acciones integrales encaminadas a adoptar una política de alimentación escolar saludable, justa y sostenible”.

Liliana Bahena aseveró que el Poder Legislativo también ha sido corresponsable de la inacción histórica ante el combate de las epidemias mencionadas, violando los derecho de la infancia a entornos escolares saludables.

Un reporte elaborado por Probatio (consultoría especializada en la investigación y el análisis en políticas públicas) registró que en las legislaturas LXII (2012 a 2015) y LXIII (2015 a 2018), se presentaron 53 iniciativas para regular los alimentos y bebidas no saludables en los diferentes entornos. Sin embargo, 56% fueron desplazadas y 36% desechadas.

Lo anterior evidenció la interferencia de intereses comerciales, porque en el legislativo no han tomado acciones contundentes para combatir las epidemias, desprotegiendo a la infancia, a pesar de encontrarse en los primeros lugares de obesidad infantil en el mundo.

Bahena indicó que en respuesta a lo anterior, el pasado mes de marzo el diputado Armando Contreras, del Grupo Parlamentario de MORENA, presentó una iniciativa de reforma a la Ley General de Educación en materia de entornos escolares saludables, la cual establece una base legislativa orientada en evidencia científica para responder con acciones integrales al problema de obesidad infantil, basada en principios de progresividad, sostenibilidad y libre de conflicto de intereses.

Recordó que en esta iniciativa ya cuenta con la opinión positiva de la Comisión de Salud y actualmente se encuentra en manos de la Comisión de Educación, y ha recibido el respaldo de organismos internacionales como UNICEF, FAO y OPS, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), de organizaciones de la sociedad civil y de la propia SEP.

La coordinadora de la Coalición ContraPESO, Doré Castillo, declaró que es inadmisible aplazar la protección a la alimentación y salud de la niñez en sus propias escuelas.

«En estos tiempos de crisis es crucial garantizar que el entorno escolar sea saludable, en especial para las niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad. Por ello, hacemos un llamado a las y los diputados de la Comisión de Educación a aprobar las reformas a la Ley General de Educación. Está en sus manos la oportunidad de corregir las deficiencias previas de la legislación, para garantizar que sea un instrumento efectivo de protección”, enfatizó.

Ante esta situación, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) realizó la Recomendación 39/2019,7 en la que reconoció la falta de mecanismos de protección en la infancia por la alta disponibilidad de alimentos no saludables en las escuelas, invitando al legislativo a promover cambios normativos para garantizar el pleno ejercicio, respeto y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.

La directora ejecutiva de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Tania Ramírez, declaró que desde su organización “apoyamos la iniciativa de reforma a la Ley General de Educación porque es importante incorporar en los estándares legales en nuestro país el concepto de entornos escolares seguros y saludables, ya que responden a una cultura alimentaria tradicional, a sistemas agroalimentarios sostenibles e impulsan contenidos curriculares. El Estado mexicano debe contemplar el derecho a la salud desde una visión más amplia y además debe priorizar ante cualquier interés económico”.

La abogada del Área Legal de El Poder del Consumidor, Chantal Reyes, señaló que implementar medidas para mejorar la alimentación escolar genera un avance en el pleno ejercicio de los derechos a la alimentación, salud y educación de niñas, niños y adolescentes, en este sentido dijo que la omisión de las autoridades de promover, aprobar e implementar políticas progresistas en la materia, se traduce en violaciones a estos derechos y al interés superior de la niñez.

 

Elizabeth Rivera Avelar