Por Haremy Reyes
Las inundaciones que se registraron este año en la zona metropolitana de Guadalajara fueron más, severas, amplias y peligrosas, y eso se debe a la urbanización de zonas naturales, la modificación de cauces y la ausencia de una política pública integral para mitigar riesgos y prevenir daños, advirtió el investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades Luis Valdivia Ornelas.
“Pero sobre todo aumentó la peligrosidad y aumentó la superficie inundable de la que nosotros teníamos documentada para temporales anteriores. Ahora tuvimos veinte eventos severos de inundación, y dentro de estos veinte, veinte eventos severos de inundación, se tiene documentado, pero hay obviamente es mucho más, 600 registros de lugares que se inundaron. Entonces significa una superficie muy grande, inundable durante ese temporal, y muchas inundaciones a lo largo de los cuatro meses que duró el temporal de lluvia. ¿No? Desde junio, julio, agosto, y incluso hasta septiembre también fue un mes que hubo muchas inundaciones, y inundaciones muy severas, que afectaron, digamos, una superficie muy amplia de la ciudad.”
Valdivia recordó que los recientes desbordamientos del Arroyo Seco, en Tlajomulco, y del Arroyo Hondo, en Zapopan, son ejemplos de los efectos de construir en zonas que solían funcionar como áreas de absorción. También advirtió que la ciudad es una región altamente vulnerable, donde cada año se presentan tormentas intensas de 30 a 50 milímetros.
El especialista insistió en la necesidad de un programa de intervención inmediata durante el temporal, especialmente porque las tormentas suelen ocurrir entre las 14:00 y la medianoche, horarios de alta movilidad.
De acuerdo con del profesor investigador, las afectaciones ya no se concentran en un solo punto de la ciudad. “Ahora las inundaciones son masivas, abarcan sectores amplios y afectan la movilidad, la actividad económica y la seguridad de la población”.
