Ozzy Osbourne, la leyenda de Black Sabbath conocido por millones como El Príncipe de las Tinieblas, murió a los 76 años, informaron el martes varios medios de comunicación del Reino Unido.
El músico británico, ícono del heavy metal y figura fundamental en la historia del rock, padecía desde hace años diversos problemas de salud, incluyendo la enfermedad de Parkinson, que le fue diagnosticada públicamente en 2020. También había enfrentado complicaciones tras varias cirugías de columna, que lo alejaron de los escenarios por largos periodos.
La noticia de su fallecimiento llega apenas semanas después de su emotivo concierto de despedida titulado Back to the Beginning, realizado el 5 de julio en Birmingham, su ciudad natal. Durante la presentación, Ozzy apareció sobre un trono negro decorado con calaveras, en un acto simbólico que cerró un ciclo de más de cinco décadas en la música. Aunque no pudo mantenerse de pie, su voz y presencia conmovieron a miles de fans que asistieron al evento.
El medio británico The Mirror informa que el cantante murió «rodeado de amor», acompañado por su esposa Sharon, sus hijos Jack, Kelly y Aimée, y algunos amigos cercanos.
Ozzy deja un legado monumental: como vocalista de Black Sabbath, revolucionó la música con álbumes como Paranoid (1970) y Master of Reality (1971), considerados pilares del metal. Su carrera como solista también fue exitosa, con discos como Blizzard of Ozz y canciones emblemáticas como “Crazy Train” y “Mr. Crowley”.
A lo largo de su vida, Osbourne fue tanto una figura polémica como adorada, conocido por su personalidad excéntrica, sus excesos, pero también por su honestidad, sentido del humor negro y una conexión inquebrantable con sus fanáticos. En los últimos años, su lucha contra la enfermedad lo convirtió en símbolo de resistencia y vulnerabilidad.
Artistas de todo el mundo ya comienzan a rendirle homenaje, reconociendo su impacto no sólo en la música, sino en la cultura pop.
